Berta Cáceres

Berta Cáceres fue asesinada no solo por sus liderazgos, sino también por ser una mujer que desafió el machismo con el que operan policías, militares y empresarios para imponer sus proyectos de muerte. Hoy a 5 años de su asesinato exigimos justicia

Caso Berta Cáceres: «Informaciones que se filtraron, la decisión de los propietarios de medios de difundir la noticia y cubrir los funerales fue concertada con Casa Presidencial ante la avalancha de reacciones que llegaban de todo el mundo».

Los medios de comunicación han tenido un papel importante en la generación de ideas y opinión. En los últimos años han generado un patrón sistemático de violaciones a derechos humanos; con Berta Cáceres, el Estado y los medios de comunicación jugaron un papel determinante.

El control mediático en Honduras es de tal calibre que ninguno de los medios cubrió como correspondía el notición que representó para Honduras el 20 de abril de 2015 la entrega en Estados Unidos del Premio Goldman por la defensa del ambiente a una compatriota. Tampoco cubrieron la visita que Berta hizo, junto a otros dirigentes de movimientos populares de todo el mundo, al Papa Francisco en el Vaticano, en octubre de 2014. Menos se interesaron en informar que fue ella la vocera que habló en nombre de todos ante el obispo de Roma.

La misma Berta comentó en los días previos a ese encuentro las maniobras que algunas jerarquías eclesiásticas católicas habían realizado para impedir que ella formara parte de los dirigentes populares que recibiría Francisco. De tan poca monta consideraban las autoridades hondureñas a Berta Cáceres que cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos le otorgó medidas cautelares por el peligro que corría su vida, nunca aceptaron reunirse con ella para definir cómo implementar esas medidas.

La repercusión mundial por el asesinato fue inmediata, enorme y llovieron los manifiestos, declaraciones, denuncias y reclamos de congresistas, senadores y funcionarios del gobierno de Estados Unidos, del Parlamento Europeo, de diversos gobiernos de países latinoamericanos. El Embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, James D. Nealon, asistió al velatorio en la casa de la madre de Berta, también llegaron varios embajadores de países europeos y las principales figuras públicas que se oponen a las políticas del gobierno.

Tan enorme fue la reacción mundial ante este magnicidio que el Presidente, declarado enemigo público de Berta Cáceres, en la convención de su partido, realizada el mismo 5 de marzo, día del funeral, se vio obligado a pedir a los convencionales un aplauso para Berta. Los medios de comunicación voceros de la política oficial, que ignoraron siempre las luchas de Berta y que la mencionaban para desacreditar, tuvieron que cubrir la noticia de su muerte y sus honras fúnebres con una dedicación y amplitud como lo hacen con actos oficiales.

De acuerdo a informaciones que se filtraron, la decisión de los propietarios de medios de difundir la noticia y cubrir los funerales fue concertada con Casa Presidencial ante la avalancha de reacciones que llegaban de todo el mundo. Querían evitar que los medios no controlados se convirtieran en referentes únicos ante los medios de comunicación internacionales. Querían dominar el espacio informativo para reorientar la interpretación y cimentar la línea de investigación que hablaba de un crimen pasional…

La cobertura mediática de esa estrategia se centró en la sangre en lugar del crimen, en llanto de la familia, en reacciones de pesar de las diversas instancias oficiales, todas lamentando el hecho, llamando a la reconciliación y apoyando una investigación y capturar a hechores. Se trataba de salir al paso de cualquier señalamiento contra la empresa o contra el gobierno. La hermana del presidente se adelantó a advertir que los cabezas calientes se aprovecharían del crimen para responsabilizar al gobierno y, particularmente, a su hermano: el Presidente.

Al día siguiente del funeral, 6 de marzo, comenzó otro capítulo de la trama mediática. En el espacio estelar de entrevistas televisivas del domingo en la noche, apareció el padre de Berta Cáceres. Venía de la convención del Partido Nacional para decir -y el entrevistador se esmeró en hacerle decir lo que querían que dijera- que el asesinato de su hija había sido políticamente manipulado por la izquierda. Compareció también en otros canales… y con el mismo discurso.

Después del funeral la campaña mediática continuó insistiendo en el móvil pasional y en el móvil de un grave conflicto interno en la organización, (con el tiempo eso desapareció) todo organizado por el equipo de comunicación de Casa Presidencial, dirigido por Hilda Hernández.

«Mientras tengamos capitalismo, este planeta no se va a salvar. Porque es contrario a la vida, a la ecología, al ser humano, a las mujeres, no han logrado imponer el miedo ni el terror. Seguimos firmes. Me siento segura, digna y fuerte.»

Berta Cáceres

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