Juicio de Tony Hernandez

Que un tribunal en Estados Unidos condene por narcotráfico a un ciudadano de algún país latinoamericano no es una noticia infrecuente. Que el reo sea un exdiputado y, además, hermano de un presidente que se encuentra actualmente en ejercicio del cargo, sí lo es.

Eso fue lo que ocurrió el viernes, cuando la corte del distrito sur de Nueva York declaró culpable por narcotráfico, posesión de armas y por mentir a las autoridades a Juan Antonio «Tony» Hernández, exdiputado y hermano del actual mandatario de Honduras, Juan Orlando Hernández (JOH).

«Tony», de 41 años de edad, fue detenido en noviembre de 2018 en Miami y enviado a Nueva York para ser procesado por hechos ocurridos entre 2004 y 2016.

Durante su juicio, que se inició el pasado 2 de octubre, surgieron importantes detalles sobre sus actividades ilícitas y sus vínculos con grupos de narcotráfico de Colombia, Honduras y México, incluyendo a Joaquín «El Chapo» Guzmán Loera, considerado como uno de los capos más notorios de todos los tiempos.

Vínculos con «El Chapo»

En la primera audiencia del juicio, el fiscal Jason Richman afirmó que el acusado recibió en persona un soborno de US$1 millón para su hermano presidente, de parte de «El Chapo» Guzmán y su cartel de Sinaloa.

La primera de estas habría ocurrido durante la campaña presidencial de 2013. Durante la misma, «Tony» le habría dicho al líder del cartel de Sinaloa que si JOH ganaba las elecciones podría darle protección a sus actividades de narcotráfico.

Guzmán le habría ofrecido US$1 millón para financiar la campaña.

Según el testimonio, durante una reunión posterior en la casa de Ardón, el capo mexicano habría entregado el dinero en efectivo a «Tony».

El papel de Juan Orlando Hernández

El exalcalde y exnarcotraficante hondureño relató que en 2015 se reunió con el presidente Juan Orlando Hernández, quien le habría pedido que financiara la campaña del Partido Nacional en las elecciones para alcaldes.

Según dijo, a cambio el mandatario le ofreció seguirle dando protección a sus actividades ilícitas.

Víctor Hugo Díaz Morales, alias «El Rojo», otro de los narcotraficantes hondureños que atestiguaron durante el juicio, afirmó que en 2005 financió con US$40.000 la campaña para diputado de Juan Orlando Hernández.

«El Rojo» fue detenido en Guatemala y extraditado a Estados Unidos, donde tras un acuerdo con las autoridades se declaró culpable de tráfico de cocaína y metanfetaminas, así como de posesión de armas y explosivos.

De informante a traficante

Durante las audiencias, el fiscal federal adjunto Emil Bove afirmó que «Tony» Hernández comenzó sus vínculos con el narcotráfico en 2004, ofreciéndoles datos de seguridad que les permitieran evadir a las autoridades.

Esta información estaba relacionada con el funcionamiento de los radares para detectar vuelos, así como sobre la ubicación de los retenes de control de las autoridades en las carreteras.

Pero para 2006, ya «Tony» estaba produciendo y distribuyendo su propia droga.

El narcotraficante guatemalteco Fernando Josué Chang, que cumple una pena por narcotráfico en Nueva York, afirmó durante el juicio que compró a Hernández unos 15.000 kilos de cocaína, que luego vendió tanto al cartel de Sinaloa como a los Caballeros Templarios en México, y cuyo destino final era Estados Unidos.

Policías y militares


La Fiscalía también afirmó que Hernández usó a militares para proteger los envíos de droga y que se valió de la policía para eliminar a sus rivales.

En su testimonio, Fernando Josué Chang afirmó que después de su primera reunión con «Tony» a este lo estaban esperando cuatro hombres vestidos de militares y con fusiles.

También dijo que después del encuentro, Hernández le remitió a hablar con el jefe de policía de la región de Copan para informarle acerca de los arreglos para el traslado de 700 kilos de droga.