República Bananera: Honduras

Escrito por : José Carlos Cardona Erazo

Ustedes, un 9 de abril del 1975, el Wall Street Journal publicó el escándalo del «BANANAGATE», el soborno que la United Brands Company (bananera) le dio al presidente Oswaldo López Arellano y a su ministro Abraham Benatton Ramos, por 2.5 millones de dólares.

Nuestra historia empieza en 1963, con el dueño indiscutible de Honduras desde ese momento: las Fuerzas Armadas. Tras darle golpe de Estado a Villeda Morales, Oswaldo López Arellano se convirtió en el hombre fuerte del país durante casi 15 años. Con la ayuda de los gringos, obvio. López Arellano forjó una fuerte alianza con el Partido Nacional, que garantizaba que líderes nacionalistas iban a servir como ministros y cuadros técnicos de los gobiernos militares. Todos se harían ricos. Rafael Callejas por ejemplo, fue de sus cuadros y ministro en su juventud.

Pasaron los años y Honduras formó parte en esa década, del Mercado Común Centroamericano, un experimento socioeconómico y político que buscaba ver si era viable una unión aduanera y económica macro regional. Fue la antesala de muchos proyectos, como la Unión Europea por ejemplo. Los demás países se metieron al proyecto y El Salvador, también gobernado por militares, buscaba potenciar su débil economía y escasez de recursos, accediendo a mercados vecinos. Pero no funcionó por varias razones y López Arellano sacó a Honduras del proyecto.

El gobierno militar salvadoreño, molesto, planificó invadir Honduras. 300 mil guanacos vivían en nuestro país y la relación de ambas naciones era muy estrecha. Usaron un partido de fútbol como excusa y boom! Se fueron a una guerra ridícula de 4 días, la famosa Guerra de 1969. Resulta que nadie ganó la guerra y ambas naciones quedaron ridiculizadas, sobre todo sus cúpulas castrenses. En el caso de Honduras, fue el pueblo quien salió a defender al país de los invasores y el ejército era tan corrupto que se evidenció que habían 6 mil soldados fantasmas. López Arellano, con el prestigio por los suelos, convocó a elecciones y las ganó el PN, obviamente. Los periódicos contarían esos días, que casi todos los liberales del país fueron arrestados para no ir a votar. El presidente electo, Ramón Ernesto Cruz, era un títere de OLA.

El nivel de malandrin de López Arellano era tal, que ordenaba desde su casa quiénes eran ministros y quiénes no. También mantuvieron a la oposición reprimida. El gobierno de Monchito Cruz duró muy poco: a los 18 meses, Oswaldo dio golpe otra vez y asumió la silla. La United Fruit Company se convirtió en United Brands y lanzaron varias marcas para reinventar sus productos. También les preocupaba algo: las concesiones de tierras que les dio el Estado estaban por vencerse (75 años desde 1899).

Aunque ya no eran tan poderosas, las compañías bananeras tenían influencias en Washington y en los partidos. El Partido Liberal estaba débil por la muerte de Villeda Morales y un Jorge Bueso Arias que era un líder político taimado y convenenciero. En 1973, la crisis petrolera mundial afectó a los países más pobres y con menos reservas internacionales. Varias naciones acordaron subir los impuestos a productos gringos, entre ellos el banano: 50 cvts por caja. Las bananeras pusieron el grito en el cielo. En Honduras, el Congreso aprobó la subida de impuesto a la caja de 40 libras de bananos a 50 ctvs de dólar, mediante decreto emitido el 18 de abril de 1970. Se esperaba con la medida, elevar la recaudación en varios millones de lempiras.

En septiembre de ese año, el huracán Fifí destruyó al país. 10 mil muertos, miles de desaparecidos y ciudades y pueblos inundados. ¿Pero adivinen qué? El gobierno eliminó el impuesto a los bananos por esos días, sorprendiendo y enojando a todo el país. Si se lo están preguntando, el manejo del desastre por parte del gobierno militar fue terrible. Se impidió a medios internacionales cubrir la noticia y muchos pueblos tardaron años en recuperarse. Se perdieron donativos de cooperantes europeos y la ayuda extranjeros se detuvo. Las bananeras sí estuvieron bien asistidas y protegidas. Puentes, rieles y sistemas de riego fueron restablecidos rápidamente, con mano de obra militar del gobierno, por cierto. Fue entonces que la gente entendió por qué habían quitado el impuesto al banano.

Llegamos a 1975 y el gobierno estaba mega desprestigiado y el país empobrecido. Se volvió violenta la represión en varios lugares e incluso, las FFAA empezaron a hacer masacres en zonas rurales, como respuesta a las olas de campesinos invadiendo latifundios. López Arellano estaba ciego de poder (¿se les hace parecido a alguien?) y su ministro de Economía, Abraham Benatton Ramos, era quien gobernaba en la práctica. La cúpula militar estaba molesta y exigía cambios. Los gringos hicieron lo suyo: filtrar el soborno a la prensa.

Pues resulta que se le dieron 2.5 millones de dólares a dos funcionarios según el Wall Street Journal, inicialmente se ventiló el nombre del presidente. Los depósitos se hicieron en cuentas suizas, en Honduras nadie, aparentemente, se daba cuenta. Por cierto, Benatton Ramos fue encarcelado y salió libre al poco tiempo, pagando 1,650 lempiras de multa. Se hizo empresario y «hombre honorable» (nada nuevo acá). Ahora es asesor del COHEP le han hecho homenajes.

Oswaldo López Arellano tuvo destino similar: no lo metieron preso ni pagó multa. Le dieron golpe de Estado sus amiguis y con el pistillo se dedicó a las empresas. Hasta tuvo un banco, FICENSA. Murió de viejo, a los 89 años, el 17 de mayo de 2010. Por si quedase alguna duda de la impunidad con que mueren los dictadores y corruptos en Honduras, le hicieron tremendo funeral, el presidente Lobo y los expresidentes de la democracia tutelada.

Por cierto, el gestor del soborno, un gringo llamado Eli. M. Black, presidente de United Brands, se suicidó antes de que el escándalo saliera a la luz y así evitar ir preso. Obviamente, en USA sí van presos los ladrones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *