¡Congresistas de EEUU exigen elecciones libres y justas en Honduras!

El congresista por Oregón, Jeff Merkley, junto a otros miembros del Congreso de Estados Unidos, en el marco de las elecciones generales piden al Departamento de Estado garantizar unas elecciones libres y justas en Honduras.

“En los últimos años, Honduras se ha visto afectada por la corrupción gubernamental y las violaciones de derechos humanos entrelazadas con la violencia mortal de las pandillas y de las fuerzas de seguridad del país, factores que han llevado a una ola de migrantes a buscar asilo en Estados Unidos”, señala la nota de prensa.

En ese sentido, los congresistas escribieron una carta secretario de Estado Antony Blinken, donde expresan, “con solo dos semanas para que se celebren las elecciones generales, existe un mayor potencial de violencia, fraude o restricciones a la capacidad de los ciudadanos hondureños para ejercer sus derechos a la libertad de expresión, asociación y reunión, todos los cuales están protegidos por la constitución hondureña”.

“Creemos que es esencial que Estados Unidos sea visto como un observador neutral, creíble e imparcial y que apoyemos un resultado en Honduras que sea genuinamente democrático e inclusivo”, reza la misiva.

“Hemos observado con gran preocupación que un patrón de abusos a los derechos humanos en Honduras continúa amenazando las libertades básicas, mientras que la libertad de prensa y el espacio para que la sociedad civil opere siguen siendo severamente restringidos”, continuaron.

La carta es avalada por un gran número de congresistas, entre ellos Patrick Leahy, Dick Durbin, Ben Cardin, Edward J. Markey, Sherrod Brown, Tom Carper, Jim McGovern, Mark Pocan, Dina Titus, Rashida Tlaib, Norma Torres y Luis Correa.

Violencia

Los congresistas ven preocupación los índices de violencia y citan que la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH) ha informado que los periodistas enfrentan asesinatos selectivos, detenciones arbitrarias, destrucción de equipo y otros obstáculos que han impedido su capacidad para operar de forma independiente

“A raíz de las elecciones de 2017, que provocaron protestas sostenidas, en todo el país y en gran parte pacíficas, el ACNUDH documentó 16 asesinatos por parte de las fuerzas de seguridad hondureñas, ninguno de los cuales ha sido procesado con éxito”, lamentan.

Asimismo, temen que la represión contra los trabajadores de los medios de comunicación, los manifestantes y políticos de la oposición y los defensores de los derechos humanos, incluso por parte de las fuerzas de seguridad hondureñas, pueda aumentar o intensificarse a medida que se acercan las elecciones.

Con todos los ojos en la región en Honduras este noviembre.

El texto completo de la carta está disponible aquí y sigue a continuación.

Estimado secretario Blinken.

            Escribimos para expresar nuestra preocupación por las próximas elecciones generales del 28 de noviembre en Honduras, en las que los ciudadanos hondureños elegirán un nuevo presidente, 128 representantes del Congreso Nacional, 20 diputados al Parlamento Centroamericano, y varios alcaldes, vicealcaldes y locales. Miembros del Consejo. Apreciamos el compromiso de la administración con la democracia y los derechos humanos, y alentamos al Departamento de Estado a apoyar elecciones libres y justas en Honduras y un resultado creíble, transparente e indiscutible. Solicitamos que en las semanas previas a las elecciones, el Departamento vigile de cerca las condiciones de derechos humanos en el país y se pronuncie enérgicamente contra cualquier acto de censura o represión, incluso contra periodistas, manifestantes pacíficos o miembros de la oposición política.

               Un proceso electoral libre y justo representa una oportunidad importante para que los ciudadanos hondureños restablezcan la democracia y el estado de derecho, y claramente beneficia al pueblo de Honduras, los Estados Unidos y la región en su conjunto. Nos preocupa un patrón de fraude electoral y prácticas antidemocráticas en Honduras, incluido el golpe militar de 2009 y las irregularidades generalizadas en las elecciones presidenciales de 2017, que en ese momento suscitaron una profunda preocupación por parte de los supervisores electorales regionales y la comunidad internacional. En el período previo a las elecciones de noviembre de 2017, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) documentó 13 muertes violentas de candidatos políticos, siete de los cuales eran miembros de la oposición. En el período previo a las elecciones generales de este año.

Con solo dos semanas antes de que se celebren las elecciones generales, existe un mayor potencial de violencia, fraude o restricciones a la capacidad de los ciudadanos hondureños para ejercer sus derechos a la libertad de expresión, asociación y reunión, todos los cuales están protegidos por el Constitución hondureña. Creemos que es esencial que Estados Unidos sea visto como un observador neutral, creíble e imparcial y que apoyemos un resultado en Honduras que sea genuinamente democrático e inclusivo.

               Hemos observado con gran preocupación que un patrón de abusos a los derechos humanos en Honduras continúa amenazando las libertades básicas, mientras que la libertad de prensa y el espacio para que la sociedad civil opere siguen siendo severamente restringidos. El ACNUDH ha informado que los periodistas enfrentan asesinatos selectivos, detenciones arbitrarias, destrucción de equipo y otros obstáculos que han impedido su capacidad para operar de forma independiente. A raíz de las elecciones de 2017, que provocaron protestas sostenidas, en todo el país y en gran parte pacíficas, el ACNUDH documentó 16 asesinatos por parte de las fuerzas de seguridad hondureñas, ninguno de los cuales ha sido procesado con éxito. Tememos que la represión contra los trabajadores de los medios de comunicación, los manifestantes y políticos de la oposición y los defensores de los derechos humanos, incluso por parte de las fuerzas de seguridad hondureñas, pueda aumentar o intensificarse a medida que se acercan las elecciones.

El futuro democrático de Honduras está ligado a nuestro propio futuro aquí en los Estados Unidos, y el ciclo electoral de este año es de especial importancia. El nuevo Congreso que sea elegido a su vez elegirá un nuevo fiscal general y magistrados de la Corte Suprema que podrían actuar como actores clave en la lucha contra la corrupción y la impunidad, que continúan agotando los recursos públicos y alimentan el empobrecimiento generalizado, la inseguridad ciudadana y el desplazamiento forzado en todo el país. Un proceso electoral transparente, inclusivo y creíble sería un primer paso necesario para fortalecer el estado de derecho y facilitar el desarrollo económico equitativo a largo plazo, para que el pueblo hondureño pueda vivir con dignidad, seguridad y con sus libertades fundamentales protegidas. 

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