El departamento de justicia va por JOH

El enviado especial para los países del Triángulo Norte de Centroamérica, Ricardo Zúñiga, reveló en una entrevista para Reuters que Estados Unidos ha puesto la situación del mandatario hondureño Juan Orlando Hernández en manos del Departamento de Justicia.

Cuando se le preguntó si el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, podría ser un objetivo, Zúñiga dijo: «No voy a comentar sobre él debido al compromiso del Departamento de Justicia en su caso». Hernández está bajo investigación en Estados Unidos por presuntos vínculos con cárteles de la droga. Niega cualquier implicación en el tráfico de drogas.

Los ayudantes de Biden se han pronunciado en los últimos días contra la negativa de los legisladores guatemaltecos a jurar a un juez que lucha contra la corrupción y la destitución de los principales jueces y el fiscal general en El Salvador. Los fiscales también dijeron que la asistencia del gobierno hondureño en las investigaciones en curso «apenas ha sido recibida», acusando al gobierno hondureño de proporcionar «registros limitados» y de no cumplir con las solicitudes de extradición de posibles testigos contra el presidente.

El nombre de Hernández ha aparecido con frecuencia en los documentos judiciales de Estados Unidos contra Fuentes Ramírez, así como en un caso exitoso de tráfico de drogas contra el hermano del presidente, Tony Hernández. Documentos judiciales anteriores también muestran que, alrededor de 2013, la Administración de Control de Drogas de EE. UU. Comenzó a investigar a Hernández y otros por tráfico de drogas y lavado de dinero.

El pasado 25 de Marzo durante su intervención el senador Kaine recordó que, en el juicio que fue encontrado culpable de narcotráfico Tony Hernández, hermano de JOH, hubieron “muchas pruebas que implicaban al presidente”.

Tony Hernandez era un congresista hondureño que, junto con su hermano Juan Orlando Hernández, desempeñó un papel de liderazgo en una conspiración violenta de tráfico de drogas patrocinada por el Estado de Honduras.

Durante un período de quince años, el acusado corrompió las instituciones democráticas de Honduras para enriquecerse transportando al menos 185.000 kilogramos de cocaína, una asombrosa cantidad de veneno que ayudó a importar a Estados Unidos.

Para lograr este asombroso nivel de distribución de drogas, el acusado comandó a miembros fuertemente armados del ejército hondureño y de la Policía Nacional hondureña, entre ellos Juan Carlos “Tigre” Bonilla y Mauricio Hernández Pineda; vendió ametralladoras y municiones a narcotraficantes, algunas de las cuales obtuvo del ejército hondureño; controlaba laboratorios de cocaína en Colombia y Honduras; sobornó a políticos, incluyendo presidentes pasados y actuales de Honduras; y ayudó a causar al menos dos asesinatos.

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