Mario Moncada justifica la inversion de $1.2 millones de dolares en el estadio nacional

La controversia se ha apoderado en la Comisión Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (CONDEPOR) tras dar a conocer el exuberante monto que han presupuesto para la reconstrucción de la cancha del estadio Nacional Chelato Uclés de Tegucigalpa.

La dependencia estatal, que preside el exárbitro Mario Moncada respaldado por la presidenta Xiomara Castro, hizo público el jueves 27 de octubre, de acuerdo al resultado que dio el proceso de licitación, que se necesitan más de 32 millones de lepiras (L. 32,461,691.34) para el gasto total de las obras.

El comisionado Moncada, en dicho comunicado, menciona que la gigantesca suma que sobrepasa los $1.2 millones de dólares es para la “construcción de obras, adquisición de grama híbrida y su instalación en el estadio Nacional”.

Esto ha causado “estruendo” entre la afición local, quienes en las redes sociales se han quejado y a su vez comparan el gasto que tendrá la cancha capitalina con las renovaciones que tuvo en 2009 el césped del estadio Santiago Bernabéu, casa del Real Madrid de España, por 160 mil euros por “esta misma razón” (unos L 3,913,600.00).

Claramente, la situación se ha llevado a un contexto totalmente alejado de la realidad, lo que ha dejado mucho espacio para la polémica, por lo cual DIEZ ha investigado para esclarecer el tema.

Comparaciones estratosférica

TMS Grass es la empresa encargada en llevar a cabo el millonario proyecto. Esta es presedida por el tico Enio Cubillo, que con éxito realizó las instalaciones de césped híbrido en las canchas del Estadio Alejandro Morera Soto (Alajuelense, Costa Rica), Fello Meza (Cartaginés, Costa Rica) y Rommel Fernández (Panamá).

El césped híbrido es un poco más que tejer el plástico con la hierba, pues varias máquinas se encargan de enterrar millones de fibras plásticas en el campo de juego. El proceso de su instalación consiste en que las máquinas recorran el campo de juego donde cada dos centímetro siembran fibras de plástico de 18 centímetros de largo, aunque esto puede variar dependiendo de la empresa que realice el engramillado.

Este tipo de césped es el que utilizan los estadios de primer nivel en Europa, y lo que hace es crear mayor estabilidad al estado de la grama ya que el híbrido adquiere las virtudes de la hierba natural y la de la artificial, adquiriendo una estabilidad y resistencia a las actividades bruscas en el terreno de juego. El Nacional, según datos pasados, tenía previsto tener su campo compuesto por un 95% de grama natural y 5% de pasto con fibras sintéticas.

Por ende, realizar este tipo de proyectos de cero es sumamente caro, algo por lo que el Real Madrid, por ejemplo, o el mismo Alajuelense, no tuvieron que pasar ya que la cancha que poseían previamente era de calidad mundial, contrario a la del estadio en Tegucigalpa, cuyo estado es deplorable y necesita, en otras palabras, hacerse en su totalidad.

En el caso del Alejandro Morera Soto, su inversión en el 2019 fue de alrededor a 300 mil dólares, pero lo que solamente se hizo fue coser – meter fibras sintéticas – el pasto artificial con una máquina libre de impuestos que trajo la FIFA pensando en el Mundial Sub-20 Femenino que se llevaría a cabo inicialmente en 2020.Del otro lado, los 300 mil dólares que gastó el Real Madrid en el Bernabéu en 2020, fue para instalar nada, más la grama.

Del otro lado, los 300 mil dólares que gastó el Real Madrid en el Bernabéu en 2020, fue para instalar nada, más la grama.

Esto es remotamente distinto al armado de una cancha completa como se hará en el Nacional de Tegucigalpa, al que se le instalará sistema de riegos y drenaje, capas de arena, capas de piedra, entre otras cosas. Diferente a las otras canchas donde solo se compró el césped híbrido, sin mantenimiento, desinstalación de la cancha previa, etc.

Lo que TMS hará en el estadio Nacional será el mismo proceso que disfrutó por cinco meses el panameño Rommel Fernández, cuyo valor de proyecto es superior ($1,795,000 millones de dólares) al que se realizará en territorio hondureño.

En el Rommel se le instaló una estructura base moderna para la región, con un nivel freático suspendido, capas de piedra, césped híbrido y un moderno sistema de riego para que cuando llueva el agua dure el menor tiempo posible en evacuarse entre el césped y la base de los drenajes.

Compuesto por un 96% de material natural y un 4% del mismo plástico con que se hacen las canchas sintéticas, la grama híbrida es una revolución para el fútbol moderno. Su irrupción global fue hace 11 años, cuando en el Mundial de Sudáfrica 2010, dos campos estaban compuestos de este combinado. El híbrido asegura una mayor estabilidad y resistencia a los partidos.

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