Negocio a dictadura electoral

HONDURAS VIVE UNA DEMOCRACIA «ELECTORAL» TRUNCADA O DICTADURA «ELECTORAL»

En un estado como el hondureño que posee todas las características de una «democracia mala» donde se permite: mercado libre para el narco-negocio, desbordes criminales imparables, impunidad y poder judicial impotente, bienes públicos escasos y de difícil acceso, infinitas formas de ilegalidad. En síntesis, está es la democracia que la sociedad hondureña conocemos.

La democracia electoral ha sido truncada y los escasos avances en el marco legal e institucional anulados. Como resultado se profundizó y aceleró la crisis del sistema político evidenciado en los últimos dos procesos electorales.

Elementos claves del sistema como el régimen electoral y sus instituciones: el Registro Nacional de las personas (RNP), el extinto tribunal supremo electoral (TSE), el Consejo Nacional electoral (CNE), a pesar de la reformas que se han dado desde el 2004, no pudieron consolidarse como instituciones independientes, autónomas y confiables.

Del anterior control bipartidista, se pasó al control tripartidista, aunque siempre se nota de manera contundente y abierta al partido del poder. El colapso del extinto TSE en las elecciones del 2017 constituye una nítida expresión de dicho control, de igual manera, ese control se ha extendido hacia otras instituciones del Estado.

El control de la actual titular del poder ejecutivo hacia el otro poder del Estado, se fue dando de manera progresiva desde que ostentaba el cargo de Presidente del poder Legislativo.

Esto fue visible en el adelanto de la elección de magistrados a la RNP y TSE (ahora CNE), la posterior elección de la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía General de la República.

Esta instituciones son claves para asegurar el proyecto político del actual presidente y asegurar la impunidad que se completó con el cambio la Constitución, dicho cambio se completó a través de un cuestionado fallo de la Corte Suprema de Justicia que legalizó la «reelección».

Posteriormente a la crisis electoral, política y social del 2017, se aprobó la creación del CNE donde se incluye la participación de un representante del partido LIBRE para ahora conformar un TRIPARTIDISMO, esto quedó demostrado en las recientes elecciones primarias donde el fraude fue evidente, esto nos conducirá nuevamente a otra crisis.

DEL BIPARTIDISMO EN CRISIS AL TRIPARTIDISMO.

Las elecciones se han convertido en una lotería donde se «regalan» los cargos públicos y privilegios materiales. Por esta razón la decepción se apodera de la población hondureña convirtiéndose en apatía y abstencionismo.

El régimen dictatorial de JOH no se basa solamente en la hegemonía en el partido Nacional y la colaboración del partido Liberal, sino también en las graves omisiones del partido LIBRE que al final ha caido en la dinámica de pelear cuotas de poder, convirtiéndose en un partido más del sistema corrupto que nos gobierna.

Esta adaptación al sistema TRIPARTIDISTA se manifiesta en qué LIBRE no logra agrupar la mayoría de la población para romper los obstáculos institucionales creados precisamente para perpetuar la continuidad del partido Nacional en el poder.

La única manera de destruir estos mecanismos, es a través de la movilización popular, pero en las fases críticas siempre LIBRE termina retrocediendo, cediendo, adaptándose al nuevo sistema, peleando una cuota de poder.

La proliferación de nuevos partidos políticos que al final resultan pequeños y sin aporte al proceso, provocan la fragmentación del voto que podria generar oposicion al partido Nacional, Liberal y Libre.

En el 2018, los diputados de LIBRE realizaron una insurrección legislativa de varios días, no para pelear en las calles la segunda vuelta electoral, sino para obligar al partido Nacional a negociar el nombramiento de sus militantes en tres instituciones: Rixi Moncada en el Consejo Nacional Electoral, Oscar Porfirio Rivera en el Registro Nacional de las Personas y Eduardo Enrique Reina en el Tribunal de Justicia Electoral.

Conquistar cuotas de poder no es criticable, lo cuestionable es que toda la estrategia de LIBRE se reduce a conquistar espacios electorales, mientras la dictadura del partido Nacional juega con los diferentes partidos.

Todas estas acciones debilitan la intención y el deseo del pueblo por rescatar el país del grupo de corruptos que nos gobiernan.

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