Y las ganas de luchar ¿Volveran?

La huel­ga de 1954 es el mo­vimiento social más importante de los últimos 65 años en Hondu­ras, entre el 1 y el 2 de mayo de 1954 los trabaja­dores bananeros se fueron a un paro de labores que, después de una sema­na, cubriría a casi todo el país. En aquella época existían dos mo­nopolios bananeros que no solo do­minaban la economía en Honduras, también quitaban y ponían presiden­tes, controlaban el Congreso Nacio­nal, y controlaban el sistema jurídico a su favor. Esos dos monopolios eran la United Fruit Company y la Stan­dard Fruit Company.

Los trabajadores sufrían una gran explotación, no tenían derechos la­borables ni sociales; a la par de esta situación, el país estaba sometido a una dictadura que tenía 25 años, no existían libertades políticas ni elec­ciones. El general Tiburcio Carías Andino había disuelto los sindica­tos y toda organización social, in­cluyendo al Partido Comunista de Honduras.

DEBEMOS RECUPERAR EL ESPIRITU DE LA HUELGA DE 1954

El pueblo no debe desangrarse en una inútil pelea electoral que sólo beneficia la consolidación del partido Nacional y al grupo de corruptos y narcotraficantes ligados a JOH. No vale la pena gastar palabras en hacer señalamientos dentro de la oposición misma.

A raíz del golpe de Estado del 2009, los sindicatos y organismos populares se han debilitado enormemente y sus dirigencias, para sobrevivir han tenido que refugiarse en el sistema TRIPARTIDISTA siendo manejadas por los partidos políticos actuales.

La escasa participación electoral del pueblo hondureño, en las últimas elecciones internas de los tres partidos en disputa, nos indica claramente que el descontento y la desconfianza popular pueden ser los síntomas de un nuevo estallido social tal y como sucedió varios años atrás.

Si bien es cierto que debemos de aprovechar cualquier oportunidad de ejercer democracia para organizar e impulsar las luchas populares, esto no es lo que está ocurriendo en Honduras sino todo lo contrario.

Mientras Honduras vive una de las crisis económicas más brutales de la historia, las luchas de los trabajadores han cesado y la mayoría de las dirigencias sindicales y populares que sobreviven a entrado al ruedo político.

Se debe construir en conjunto una alternativa revolucionaria independiente que organice y movilice al pueblo para terminar con la actual narcodictadura del partido Nacional.

Debemos recuperar el espíritu de la lucha de la huelga general del año de 1954, cuando los trabajadores y el pueblo se unieron por una misma causa para lograr las principales conquistas laborales y democráticas que hemos registrado en la historia, hoy por hoy nos la están robando el grupo corrupto que nos gobierna.

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